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LAS PAUTAS ÉTICAS Y
ESTÁNDARES PROFESIONALES PARA LA PSICOTERAPIA DE GRUPO
V 3.0 1
Estas
pautas éticas y estándares profesionales son un documento
viviente respondiendo a los desafíos de la era y los
contextos en que son más necesarias. Como tal, requerirán
revisión regular. Como una parte integral de la IAGP,
evolucionarán para mantenerse en armonía con las
experiencias de organizaciones aliadas y desarrollos
dentro del campo de psicoterapia de grupo, también como
cambios en culturas y sociedades.
INTRODUCCIÓN
La Psicoterapia de grupo surgió a los principios del siglo XX
ambos como una ciencia y un arte. Su teoría y practica reflejaba
las ideas centrales de la Ilustración Occidental: Que con un
punto de vista ético los seres humanos serían considerados como
semejantes y merecedores de respeto mientras buscaban cambiar
sus vidas escuchando y aprendiendo de las vidas de los demás. La
participación en la psicoterapia de grupo sería un acto de
liberación personal basado en el desarrollo de la confianza y la
cooperación entre sus miembros.
Estas Pautas tienen la intención de guiar a los psicoterapeutas
de grupo hacia un alto nivel ético y de apoyar la conducta
profesional. Un psicoterapeuta de grupo se define aquí como un
profesional que, basándose en una educación especial en la
teoría relevante y las habilidades clínicas, practica
psicoterapia en grupos. Estas Pautas se dirigen al
comportamiento de los miembros de la Asociación Internacional
para Psicoterapia de Grupo y Procesos de Grupo, de aquí en
adelante conocido como la IAGP, o miembros de una organización
afiliada con la IAGP. Expresan los valores que dan fundamento a
la buena práctica de psicoterapia y definen la negligencia
profesional como fue ratificado por los miembros de la IAGP. Sus
valores son derivados de fuentes ilustrados en el Apéndice 1 de
este texto. Reconociendo otros códigos profesionales de la ética
en el campo y varias pautas nacionales, aun aspiran con ser
internacionales en su alcance. Su intención es aumentar la
consciencia y el juicio profesional y guiar la practica.
PAUTAS GENERALES
Quejas relevantes al comportamiento ético de los miembros de la
IAGP inicialmente serán dirigidas a la primaria organización
profesional relevante del miembro en aquellos países donde el
miembro practique y solo subsecuentemente serán consideradas
dentro de la IAGP.
Dentro de la IAGP, las quejas éticas y los asuntos éticos en
general se considerarán primero por el Comité para la Ética y
los Estándares Profesionales que recomienda declaraciones y
otras acciones para la decisión del Comité Ejecutivo. El Comité
para la Ética y los Estándares Profesionales consistirá de 1)un
“Chairperson” Jefe Directivo asignado por el presidente y
aprobado por el Comité Ejecutivo y los miembros de la Mesa
Directiva, y 2)miembros del Comité para la Ética y los
Estándares Profesionales, seleccionados por el “Chairperson”
Jefe Directivo, tendrán amplia experiencia clínica en
psicoterapia de grupo de varios tipos y también experiencia en
la reflexión sobre asuntos éticos relacionados al tratamiento de
pacientes.
La acción de la organización profesional principal del miembro
puede informar al Comité para la Ética y Estándares
Profesionales pero su determinación no debería prevenir una
acción independiente por parte de la IAGP.
El Comité Ejecutivo de la IAGP, siendo notificado de una queja
por el Comité para la Ética y Estándares Profesionales, puede
hacer una declaración en un caso de una queja ética y en esa
declaración, si la queja se considera justificada, puede
entregar un notificación, la menor forma de reproche, o
una
advertencia, la forma mas severa de reproche, o tercero
expulsar
un miembro de la membrecía de la IAGP debido a una gran falta
profesional. Las regulaciones para la elección y deberes de la
Comité para la Ética y Estándares Profesionales de la IAGP son
escritos por la Comité de Gubernancia y Estatutos de la IAGP y
decididos por la membrecía de la IAGP.
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1.
PRINCIPIOS GENERALES
Los psicoterapeutas de grupo
están en una posición privilegiada y de confianza. Esto debe ser
respetado y lleva consigo ciertas responsabilidades.
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1.1. |
Se espera que los
psicoterapeutas de grupo valoren la honestidad, el
bienestar humano, la democracia, los derechos humanos y
las libertades sociales como son expresadas en la
Declaración de Los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
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1.2. |
En acordancia con el
Articulo Primero de la Declaración y Convención en contra
de la Tortura y Otros Tratamientos y Castigos Crueles,
Inhumanos, o degradadores de las Naciones Unidos, la IAGP
condena la participación de terapeutas de grupo en la
planificación, ejecución, la presencia pasiva de la
tortura, o la participación en cualquier procedimiento en
la cual se amenaze la tortura. La tortura se define como
un acto por el cual el dolor severo o el sufrimiento, ya
sea físico o mental, incluyendo la depravación sensorial
extrema, la insolación, la desorientación, o el
ahogamiento simulado prolongado, se cause sobre una
persona intencionalmente con el propósito de obtener de
el, ella, o de una tercera persona, una información,
confesión o con el propósito de castigar, intimidar o
coercer a un individuo o individuos por cualquier razón.
Además, los terapeutas de grupo nunca deberán de utilizar
su comunicación privilegiada como un instrumento de
tortura ni deberán usar sus habilidades profesionales para
ayudar a perpetuar acciones que son claramente
destructivos para el bienestar del paciente. Los
terapeutas de grupo nunca deberán revelar información
obtenida de una persona para cualquier propósito aparte de
para ayudar a esa persona. Mientras los terapeutas de
grupo participan en cualquier proceso de interrogación, ya
sea directamente o indirectamente, deberán mantener en
cuenta que su posición es principalmente ayudar a la
persona siendo interrogada y no solamente asistir a los
interrogadores. Además, los terapeutas de grupo no deberán
actuar en manera conocedora para tolerar, dirigir, apoyar,
aconsejar, entrenar o proveer instrumentos de
investigación o conocimiento que faciliten la tortura. No
hay circunstancias excepcionales de cualquier tipo, ya sea
inducido por un estado de guerra, inestabilidad política
interna o cualquier otra emergencia pública que pueda ser
invocada como justificación para la tortura incluyendo la
invocación de leyes, regulaciones u órdenes.
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1.3. |
Los psicoterapeutas de grupo
no deberán conducir ni participar en sesiones de terapia
de grupo que obliguen a los pacientes a participar en
condiciones degradantes o humillantes que impugnen la
integridad del individuo. Específicamente, los terapeutas
de grupo no deberán manejar terapia de grupo en cárceles
donde los pacientes en la terapia de grupo están
confinados en jaulas o cajas de metacrilato durante las
sesiones de terapia de grupo. Estas medidas no pueden ser
justificadas como manera para proveer seguridad para los
pacientes y los terapeutas. Los pacientes que son
imprevisiblemente volátiles y se consideran en riesgo de
violarse entre si o a su psicoterapeutas de grupo no son
apropiados para recibir terapia de grupo y deberían ser
proveídos con otras opciones de tratamiento. Un espacio
apropiado para la psicoterapia de grupo en el contexto de
una prisión seria una capilla donde los internos pueden
hablar abiertamente mientras se sientan en sillas, las
mismas que sus terapeutas de grupo.
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1.4. |
Se espera que los
psicoterapeutas de grupo valoren la igualdad y tolerancia
entre las personas, que estimen la búsqueda por la verdad
y el alcanzar por soluciones amigables y permisibles a los
conflictos dentro y entre los individuos, los grupos, y
las sociedades. Consecuentemente se espera que hagan lo
mejor posible para aplicar estos valores en su práctica.
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1.5. |
Los psicoterapeutas de grupo
tienen una obligación para intentar lograr las necesidades
especiales de los pacientes con incapacitaciones,
incluyendo, pero no limitado los pacientes con paraplejia,
requiriendo acceso de silla de ruedas, la incapacidad
auditoria y la ceguera. La inclusión de estos y otros
pacientes deshabilitados usando recursos que promueven la
accesibilidad igualitaria para todos es esencial a la
integridad de la profesión y el principio de oportunidad
equitativa para el tratamiento.
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1.6. |
No se permite a los
psicoterapeutas de grupo que impongan a sus pacientes sus
opiniones o convicciones personales, políticas, étnicas, o
religiosas, excepto esos valores inherentes a la práctica
de psicoterapia de grupo mencionadas en estas pautas.
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1.7. |
Los psicoterapeutas de grupo
no deberán discriminar ni explotar a sus pacientes por el
motivo de su edad, género, raza, antecedente cultural,
orientación sexual, credo, afiliación política o religiosa
y deberían respetar su autonomía e integridad. Si es
probable que tales asuntos afectarán la relación
terapéutica negativamente como resultado de los prejuicios
y convicciones del terapeuta, el terapeuta debería estar
dispuesto a referir a la persona a otro psicoterapeuta.
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2.
MODALIDADES DE TRATAMIENTO
Los psicoterapeutas de grupo deben ser honestos y abiertos
con sus pacientes sobre sus metas y métodos de tratamiento.
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2.1. |
El psicoterapeuta de grupo
solo recomendará tratamiento de grupo para quien sea
indicado, asegurando que el grupo sea apropiado al plan de
tratamiento del individuo y que otros servicios esenciales
psiquiátricos y psicológicos también se proveen.
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2.2. |
El psicoterapeuta de grupo
solo apoyará la participación continua de sus pacientes en
la psicoterapia de grupo mientras que esta sea apropiada a
las necesidades del paciente.
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2.3. |
El psicoterapeuta de grupo
proveerá al paciente de psicoterapia potencial la
información sobre los procedimientos generales de la
psicoterapia de grupo y le informará de los riesgos,
derechos, y obligaciones que tendrá como miembro de la
psicoterapia de grupo. Ya sea verbal, o, más formalmente,
de manera escrita, el terapeuta obtendrá la aceptación
informada del paciente antes de empezar la psicoterapia.
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2.4. |
Se le puede hacer cargos
monetarios al paciente por sesiones perdidas cuando esto
sea la póliza anteriormente arreglada.
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2.5. |
Si el psicoterapeuta de
grupo sospecha que el proceso orgánico esta afectando al
paciente dúrate su revisión de un curso de trabajo
terapéutico, el terapeuta tiene la obligación de aconsejar
al paciente a que consulte el practicante medico apropiado.
Esto es cierto ya sea si el psicoterapeuta está entrenado
y/o calificado como médico o si no lo está.
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2.6. |
Los psicoterapeutas de grupo
asegurarán que sus pacientes tengan acceso al cuidado
relevante para sus necesidades de salud mental cuando los
psicoterapeutas estén indisponibles, eso es, de vacaciones
o indispuestos por otras razones.
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2.7. |
Los psicoterapeutas de grupo
asegurarán que su propia salud física y mental les permita
tomar sus responsabilidades profesionales competentemente.
Deberán buscar la asistencia apropiada o tratamiento
profesional si sufren de mala salud o una salud mental
debilitada que interfiera con sus responsabilidades
profesionales.
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2.8. |
Es muy aconsejable que los
psicoterapeutas de grupo tengan planes concretos para la
manera en que se cuidará a sus pacientes en el caso de que
el terapeuta sea forzado inesperadamente a detener su
trabajo terapéutico por mala salud, muerte, o otros
motivos personales. |
3. CONFIDENCIALIDAD
Los psicoterapeutas de grupo tienen la obligación de
mantener información sobre sus pacientes en confianza.
Haciendo esto el líder del grupo crea un sentido de seguridad
en el grupo lo cual es una condición necesaria que permite que
los pacientes revelen su material íntimo. La protección de la
confidencialidad es vital para fomentar la buena voluntad para
hacer revelaciones. También reasegura a los pacientes futuros
que sus secretos serán guardados.
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3.1. |
Los psicoterapeutas de grupo
deben entender que los pacientes tienen un derecho a la
confianza y que su información asociada con la relación de
psicoterapeuta y paciente debe ser protegida. El terapeuta
debe instruir a los pacientes sobre la importancia de la
protección de la confidencialidad de otros miembros del
grupo.
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3.2. |
La confidencialidad no
siempre puede ser absoluta y un cuidado balance debe ser
puesto entre la protección de la confidencialidad, como un
aspecto fundamental de la terapia, y la necesidad de
romperlo en raras ocasiones para proteger los intereses
vitales del paciente y para proveer el cuidado clínico
responsable cuando el paciente este en riesgo de
lastimarse a si mismo o a otros. Si el suicidio o el
homicidio están bajo consideración, los psicoterapeutas de
grupo pueden requerir que se libere la información del
paciente para discutirlo con amigos y familia. Si el
permiso se niega, el psicoterapeuta de grupo debe usar su
juicio para contactar a su familia y amigos pero están
legalmente obligados por la mayoría de las organizaciones
profesionales a reportar a las autoridades legales y
oficiales de la paz para prevenir daños.
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3.3. |
Los psicoterapeutas de grupo
deben tener en cuenta la ley mientras que mantienen los
principios de la confidencialidad. La revelación es
mandatorio cuando hay una compulsión legal para hacerlo;
los psicoterapeutas, y sus registros pueden ser obligados
a ser testigos en una corte de la ley. Cuando exista una
contradicción entre la ley y las opiniones del
psicoterapeuta sobre su responsabilidad ética al paciente
el terapeuta debería buscar consultación con la
organización que representa la disciplina primaria del
terapeuta.
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3.4. |
Los pacientes deberían ser
informados cuidadosamente sobre los límites de la
confidencialidad. Es razonable que la información clínica,
incluyendo notas del caso, pueden ser compartidos con
colegas y otros profesionales de cuidado de salud con el
permiso del paciente para proveer el mejor tratamiento y
la continuidad del cuidado. Ejemplos de esto serian el
intercambio de información clínico entre miembros de un
equipo multidisciplinario o cuando se desee una segunda
opinión.
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3.5. |
Contacto con tercer partidos
(parientes, amigos, aconsejadores médicos del paciente,
etc.) solo debería ocurrir con el conocimiento expresado y
el consentimiento del paciente. Es posible que se tenga
que hacer excepciones en ciertas circunstancias tal como
en la psicoterapia de niños o cuando, por razones
inesperadas, incluyendo heridas o muerte, el paciente sea
incapaz de dar consentimiento informado.
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3.6. |
La información sobre los
pacientes que se obtiene de otras fuentes (familia,
amigos, practicantes médicos etc.) esta sujetada a las
mismas reglas de confidencialidad.
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3.7. |
La confidencialidad debe ser
mantenida aun cuando el paciente se haya dejado del grupo.
En los grupos de psicoterapia la necesidad de mencionar a
pacientes anteriores puede ocurrir de vez en cuando. La
mención de estos pacientes debe hacerse en una manera que
no revele información identificadora sobre ellos.
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3.8. |
Si un miembro del grupo
viola la confidencialidad de otro, u otros, en el grupo,
el terapeuta debe intervenir y tomar todas las medidas
necesarias para restaurar el sentido de seguridad en el
grupo. Debido a que las circunstancias de cada caso
difieren, no se puede prescribir pasos específicos aquí.
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3.9. |
Los psicoterapeutas de grupo
pueden ser relevados de sus responsabilidades para
mantener la confidencialidad si están conscientes e
incapaces de cambiar las intenciones de un paciente que
quiere hacer daño serio a una persona o un grupo de
personas identificados en el grupo. En estas
circunstancias los psicoterapeutas tienen una
responsabilidad máxima al interés público para informar a
la víctima intencionada, las autoridades relevantes, o
ambos, en cuanto a la amenaza.
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4. LAS RELACCIONES DE
TRATAMIENTO
Los psicoterapeutas de grupo conducirán el tratamiento
principalmente para el beneficio de los pacientes. El
tratamiento nunca deberá ser usado de una manera que se sirva
deliberadamente al terapeuta excepto en el recibo de
remuneraciones usuales. En cuanto a esto, los psicoterapeutas
no explotarán a sus pacientes de manera sexual o económica ni
deberán usar la información obtenida durante el curso de
tratamiento para su propio beneficio.
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4.1. |
Las relaciones personales y
románticas entre los psicoterapeutas y los pacientes son
antitéticas al tratamiento e inaceptables bajo cualquier
circunstancia. Cualquier actividad sexual o físicamente
provocativa con el paciente constituye una violación de la
confianza profesional.
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4.2. |
Aun después del paso de una
cantidad de tiempo considerable después del término de la
terapia, la influencia de transferencia y contra
transferencia no resuelta puede permanecer substancial. La
terminación mutua de la relación terapéutica no asegura la
reanudación de una relación semejante, particularmente
dentro de un plazo de tiempo corto. Después de la
psicoterapia de largo plazo esto puede nunca ser posible.
Los pacientes pierden más de lo que ganan si el contenedor
de paciente – psicoterapeuta se rompe y es reemplazado con
tentativas de amistad. No puede haber reglas absolutas en
cuanto a la creación de una relación sexual o romántica
con un paciente previo. Se requiere que cualquier
psicoterapeuta que este contemplando tal relación consulte
a un miembro del cuerpo constituido apropiado de colegas
y/o otros recursos apropiados, manteniendo en cuenta a
todo momento que el psicoterapeuta puede ser llamado a que
defienda su conducta, si el paciente levanta cargos de
mala conducta con la asociación profesional del
psicoterapeuta.
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4.3. |
Durante la psicoterapia de
grupo continua se debe evitar cualquier otro tipo de
relación con el paciente y el contacto profesional fuera
de la terapia debería mantenerse a un mínimo excepto si es
consistente con el programa de tratamiento para el
paciente y el grupo.
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4.4. |
Los psicoterapeutas de grupo
no pagarán ni recibirán una comisión por la referencia de
pacientes.
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4.5. |
Los tratamientos finánciales
con los pacientes siempre serán restringidos a asuntos
concertando las gastos profesionales. Prestamos de dinero
nunca se darán ni se recibirán de los pacientes. |
5. ASUNTOS de
INVESTIGACIÓN
Los psicoterapeutas de grupo deben apoyar y mantenerse
informados de las investigaciones científicas en su campo.
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5.1. |
Antes de iniciar o
participar en un proyecto de investigación de la
psicoterapia de grupo o campos de estudio relacionados, el
psicoterapeuta de grupo debe hacerse seguro que el
proyecto no causará riesgos de daño considerables a las
personas estudiadas en el proyecto. Es fuertemente
aconsejado que cualquier proyecto de investigación debe
ser revisado por el panel de revisión institucional
apropiado nacional o regional. Si uno no existe, es
imperativo planear una investigación con pautas de “hacer
ningún daño” que cualquier panel de revisión mandaría.
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5.2. |
Cualquier paciente,
relacionado del paciente, informante, u otra persona
estudiada en la investigación debe tener información
completa y clarificante de forma escrita y oral sobre el
proyecto, sus metas y métodos incluyendo los riesgos
potenciales de la participación, antes de dar su completa
y voluntaria aprobación para participar. Esta aprobación
será escrita y formalizada.
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5.3. |
Cualquier paciente u otra
persona estudiado en la investigación será asignado con el
derecho de cambiar su aceptación y dejar el proyecto de
investigación, cuando y si lo deseen.
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5.4. |
Si el material grabado,
creado por audio, video o otras técnicas de grabación
electrónicos se usan en la investigación, la información
que identifique una persona grabada puede ser abnegada de
su uso futuro en la investigación en cualquier momento del
proceso por el sujeto de investigación que lo desee. Sin
embargo, una vez la información de video es editada y
liberada para el estudio de la investigación o con motivos
educacionales, el permiso de uso no puede ser restringido
irrazonablemente.
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5.5. |
Cuando los psicoterapeutas
de grupo usan materiales de caso en investigaciones y/o
discusiones profesionales con colegas para motivos
científicos, educacionales o consultivos incluyendo la
publicación o presentación de casos, deben ejercer toda
precaución para asegurar que el material sea disfrazado de
una manera apropiada para que el paciente individual no
sea identificable. Esto se aplica aun cuando el terapeuta
tiene la especifica aceptación conocedora para revelar la
información. Los psicoterapeutas de grupo se restringirán
de publicar material si este pudiera ser dañino al
bienestar del paciente aun si el paciente ha dado permiso
para su publicación.
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5.6. |
El psicoterapeuta de grupo
tiene la responsabilidad de contribuir con el desarrollo
del conocimiento en el campo de la psicoterapia de grupo,
ya sea involucrándose como investigador, siendo
participante, o usando descubrimientos de la investigación. |
6. ASUNTOS DE EDUCACIÓN
Los psicoterapeutas de grupo que son miembros de la IAGP
deberán haber completado una educación formal en la
psicoterapia de grupo o estar recibiendo presentemente
supervisión en un programa corriente de una organización
entrenadora establecida que satisface los siguientes
requisitos.
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6.1. |
La educación en la
psicoterapia de grupo que consiste en tres partes
principales: la teoría de la terapia de grupo y los
procesos de grupo, la terapia personal, y la practica
supervisada de la psicoterapia de grupo.
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6.2. |
La educación y el
entrenamiento deben ser basados en ambos los desarrollos
científicos en el campo y la experiencia clínica madura y
sólida. La enseñanza y la supervisión deberían ser
conducidas por psicoterapeutas de grupo entrenados y
pedagógicamente competentes.
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6.3. |
El entrenamiento satisface
los estándares internacionales o nacionales relevantes en
cuanto a los contextos teoréticos generales, las demandas
de currículo, la competencia clínica, y satisface los
requisitos legales para licenciar a clínicos que pueden
practicar la psicoterapia de grupo.
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6.4. |
El instituto u organización
entrenador debería ofrecer un currículo extenso, ser
dirigido competentemente, y satisfacer las condiciones
para un ambiente abierto y emocionalmente apoyador
mientras que mantiene una cultura intelectual estimulante.
Los graduados del entrenamiento deberían poder satisfacer
requisitos profesionales altos, incluyendo esos
mencionados en las pautas de la IAGP, y estar a la par con
niveles de educación universitarios.
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6.5. |
La psicoterapia personal,
como componente de una educación adecuada en la
psicoterapia de grupo debería ser conducido con un alto
nivel de competencia.
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6.6 |
En el texto anterior, los
puntos 2.1 y 2.2 refiriéndose a cuando recomendar la
psicoterapia de grupo y por cuanto tiempo, y los puntos
3.1 y 3.8 sobre confidencialidad, y el punto 4.3 sobre las
relaciones fuera de la terapia propia, se aplican en
principio, aunque cambios menores pueden ser necesarios en
el contexto del entrenamiento. La psicoterapia de grupo en
este contexto tiene ambos la meta del entrenamiento
profesional y la meta del crecimiento personal.
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6.7. |
Una organización educacional
responsable por los psicoterapeutas de grupo debe
seleccionar a los candidatos de entrenamiento
cuidadosamente, excluyendo a esos que pueden sobrecargar a
sus pacientes con psicopatología propia. No puede haber
una descripción precisa del candidato ideal para el
entrenamiento en la psicoterapia de grupo porque el campo
de la práctica varía tremendamente entre lugares y
circunstancias de tratamiento, pero la discreción debería
ser ejercida en el proceso de selección.
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6.8. |
Los psicoterapeutas de grupo
que conducen supervisión, dentro o fuera del programa de
entrenamiento formal, son últimamente responsables por los
límites profesionales de la relación supervisora. Los
supervisores no explotarán a los supervisados sexualmente,
de manera económica, o de otra manera. Los maestros
tampoco explotarán a los estudiantes de la psicoterapia de
grupo.
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6.9. |
Los principios de la
confidencialidad deberían cubrir todos los aspectos de la
relación supervisora. En contacto directo entre en
supervisor y los pacientes debería ocurrir, si ocurre,
solo con el conocimiento y consentimiento de ambos el
supervisado y los pacientes.
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6.10. |
El supervisor tiene la
responsabilidad de informar al supervisado de cualquier
observación y reservación seria que el o ella tiene en
cuanto a la habilidad del supervisado para practicar la
psicoterapia de grupo y que pasos pueden ser recomendados
a causa de estas observaciones y reservaciones. El
instituto a cargo de la educación debería tener
procedimientos para enfrentar tales asuntos. Si la
observación y reservación emergen en supervisión fuera de
un programa de entrenamiento formal, el asunto puede
involucrar consultación de afuera con la organización
profesional local relevante.
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6.11. |
El psicoterapeuta de grupo
debe estar consciente de sus propias competencias, y
cuando las necesidades del paciente están mas allá de las
competencias del psicoterapeuta, la consultación debe ser
buscada de otros profesionales calificados o el refiero a
un clínico apropiado que tenga las competencias requeridas
debe ser hecho. Los psicoterapeutas de grupo deben estar
conscientes de sus limitaciones personales y profesionales
mientras tratan a sus pacientes.
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6.12. |
El psicoterapeuta de grupo
protegerá al paciente y al publico de la mala información
y la mala representación. El o ella no usarán propaganda
falsa en cuanto a sus calificaciones o habilidades como
psicoterapeuta de grupo. |
7.
CONTINUANDO LA EDUCACIÓN
Los psicoterapeutas de grupo tienen una obligación para
continuar el desarrollo y el mantenimiento de su sabiduría
profesional.
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7.1. |
Continuando la educación es
fundamental a la práctica de todo tipo de psicoterapia. Es
esencial que el psicoterapeuta promueva y comparta
oportunidades para la expansión del conocimiento, la
experiencia, y las ideas, con el propósito del desarrollo
profesional y el mantenimiento de estándares de la
práctica.
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8. RELACIONES CON COLEGAS
Los psicoterapeutas de grupo tienen una obligación a dar
el respeto debido a sus relaciones con colegas y dar atención
al mantenimiento de estándares éticos en la comunidad
profesional.
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8.1. |
Los psicoterapeutas de grupo
asegurarán que la declaración de propaganda dirigida a los
pacientes potenciales o a colegas es demostrablemente
verdadero en todo respeto, no contiene testimonio o
patrocinio de habilidades clínicas por los cuales no hayan
sido específicamente entrenados, y probablemente no traerá
mala reputación a la profesión.
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8.2. |
Si un psicoterapeuta de
grupo se da cuenta que un paciente por el que el o ella
está considerando la psicoterapia está en tratamiento con
otro psicoterapeuta de grupo, el o ella deberá aconsejarle
al paciente que informe al otro terapeuta de la
consultación y de cualquier intención de transferirse al
nuevo psicoterapeuta. Los psicoterapeutas tienen una
obligación de no comportarse de una manera que impida el
trabajo de sus colegas. Sin embargo, los psicoterapeutas
necesitan respetar el derecho de los pacientes para buscar
una segunda opinión.
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8.3. |
Si un psicoterapeuta de
grupo empieza el tratamiento de un paciente que también
está recibiendo tratamiento de otro practicante de salud
mental, presumiblemente usando una modalidad diferente
pero complementaria, el psicoterapeuta de grupo tiene la
obligación de asegurar que estos tratamientos separados
estén coordinados y funcionen de una manera racional para
beneficiar al paciente. Sin una relación cooperativa entre
los practicantes, tratamientos simultáneos pueden crear
divisiones dañando el buen cuidado del paciente.
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8.4. |
Los psicoterapeutas de grupo
deberían restringirse de hacer comentarios que carezcan de
substancia o evidencia que puede dañar la reputación de un
colega.
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8.5. |
Los psicoterapeutas de grupo
deberían discutir dentro del grupo de colegas regional o
local apropiado cualquier conocimiento substanciado de la
conducta no profesional o de mala ética de un colega.
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8.6. |
Cuando un paciente alega
mala conducta sexual por otro terapeuta, es la
responsabilidad del psicoterapeuta asegurar que el
paciente este completamente informado de las medidas que
se deben tomar para investigar la queja.
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8.7. |
Los psicoterapeutas de grupo
que se hacen conscientes de la mala salud de un colega,
que puede ser comprometedora para el cuidado de su grupo,
tienen la responsabilidad a esos pacientes y su colega
para ver que la situación se maneje apropiadamente. El
psicoterapeuta de grupo debería buscar consultación con el
grupo de colegas apropiado dentro de su organización
profesional sobre cómo proceder. Si hace falta tal grupo,
pueden contactar el Comité para la Ética y los Estándares
Profesionales de la IAGP.
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8.8. |
Los psicoterapeutas de grupo
tienen una obligación para dar su atención debida y apoyo
a su disciplina primaria y a su organización de
psicoterapia profesional.
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8.9. |
Los psicoterapeutas de grupo
deberían, cuando y si es requerido, dar su conocimiento de
la dinámica de grupos y sus fuerzas constituyentes para
ayudar a las organizaciones de las cuales son miembros
para que funcionen mejor y en acordanza con sus metas.
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8.10. |
Cualquier conflicto que
ocurra dentro o entre organizaciones profesionales de
psicoterapeutas y psicoterapeutas de grupo, debería ser
contenido y tampoco resuelto o llevado a consultación.
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8.11. |
Los psicoterapeutas de grupo
aceptarán la obligación de informar a otros
psicoterapeutas de grupo sobre el comportamiento de
clínicos que estén violando los principios éticos y traer
estas violaciones a la atención de las autoridades
profesionales apropiadas, primero a su asociación
profesional regional o nacional y después al Comité para
la Ética y los Estándares Profesionales de la IAGP.
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8.12. |
Los psicoterapeutas de grupo
que practican la coterapia tienen la obligación a sus
pacientes de satisfacer los estándares en el campo,
incluyendo el balance de los coterapeutas de habilidades
clínicas, compatibilidad de perspectivas teoréticas,
apertura de comunicación entre si, e igualdad de
participación mientras ambos dirigen a sus mismos grupos.
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9. ASUNTOS SOCIALES
Los psicoterapeutas de grupo tienen una obligación para
atender a los asuntos de la comunidad cuando sea que caigan
bajo la provincia de su pericia.
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9.1. |
Es razonable y a veces
necesario que los psicoterapeutas de grupo hagan
contribuciones profesionalmente informadas al debate
público sobre asuntos psicosociales, particularmente
cuando las contribuciones pertenezcan a su conocimiento en
psicología social, procesos de grupo, estudios culturales
y entre culturas, sociología, antropología, y asuntos
éticos como pertenecen a todos los estudios anteriores.
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9.2. |
Es razonable que los
psicoterapeutas de grupo, mientras participan en un debate
público de cualquier tipo, diferencien claramente entre
esos argumentos que basen específicamente en su
experiencia profesional y esos que mantienen como
opiniones personales y convicciones como ciudadanos.
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